H. P. Lovecraft: El genio que reinventó el terror


Howard Philips Lovecraft nació el 20 de agosto de 1890, en Providence (Estados Unidos) y murió el 15 de marzo de 1937, con 46 años. Fue un escritor que innovó en el género del terror (denominado horror cósmico o lovecraftiano) y lo aproximó a la ciencia ficción. Sus escritos solo fueron publicados en revistas pulp mientras vivió. Lovecraft se inspiró, sobre todo, de su escritor favorito, Edgar Allan Poe, refiriéndose a él como "su dios de la ficción". Abandonó el colegio muy pronto (él quería ser astrónomo, pero su deficiencia en las matemáticas hizo que abandonara la idea) y se acercó a la literatura gracias a su abuelo, ya que con sus padres no mantuvo buena relación (su padre falleció en medio de la esquizofrenia y su madre era purista ultra conservadora). Su madre lo vestía con ropa de niña cuando era pequeño, causando en Howard un trauma. Su afición a la astronomía quedó reflejada en su primera publicación (al igual que en muchas otras), una carta sobre cuestiones astronómicas publicada por la revista Providence Sunday Journal, en el año 1906. De los libros que su abuelo tenía en su biblioteca, especialmente, quedó asombrado por Las mil y una noches. La infancia de Lovecraft fue solitaria, únicamente acompañada de los libros que caían en sus manos. Cuando su abuelo murió, la familia de Howard quedó sumida en la pobreza y tuvieron que cambiar de residencia en repetidas ocasiones. 

Su madre murió en 1921 y, con ella, también murió la idea de dedicarse plenamente a su escritura, pues tuvo que realizar encargos para otros escritores como medio para obtener ingresos económicos. En una convención de escritores principiantes en Boston, dos meses después de la muerte de su madre, conoció a la que sería su esposa, Sonia H. Greene, casándose en 1924 y se mudaron a Brooklyn (Nueva York). El dedicarse a encargos de otros escritores, hizo entablar amistad con otros autores y se formó el llamado Círculo de Lovecraft con autores como Robert E. Howard o Clark Ashton Smith, entre otros muchos. Dos años después, en 1926, Sonia y Lovecraft se separaron alegando a diferencias entre ellos y a los problemas económicos que vivían. Lovecraft perdió numerosos trabajos a causa de inmigrantes y ello hizo general en él un notable racismo. Finalmente, en 1937 y sin llegar a ver el éxito que posteriormente tendría, falleció en condiciones precarias, en el Hospital Jane Brown Memorial de Providence, a causa de un cáncer intestinal. No fue hasta tiempo después de morir cuando su amigo, August Derleth, fundó su propia editorial Arkham House y publicó sus obras. Debido a su situación, no llegó ni a tener lápida propia hasta 1977, por medio de donaciones de sus cientos de fanáticos de sus obras, aunque su cuerpo no está enterrado bajo dicha lápida.

Hoy día, su obra Los mitos de Cthulhu son consideraros como pilares fundamentales del género del terror estadounidense, llegando a ser referenciados en innumerables ocasiones por la literatura, cine, cómics, música e, incluso, videojuegos. El propio Stephen King afirmó haber sido influenciado por Lovecraft.


En total, Lovecraft escribió 116 publicaciones. Además, creó su propio Universo Lovecraftiano (junto con autores del círculo de Lovecraft), inventando dioses como Azathoth, Bokrug, Cthulhu, Dagón, Ghatanothoa, Madre Hidra, Neptuno, Nodens, Nyarlathotep, Shub-Niggurath, Hypnos y Yog-Sothoth, y razas como los Antiguos, los profundos y los mi-go.
La evolución literaria de Lovecraft pasó por una etapa gótica (influenciada por Allan Poe), con tintes del Romanticismo,  que estuvo comprendida entre 1905 y 1920. Una etapa onírica (influenciada por Lord Dunsany) que abarca de 1920 a 1927, donde se proyecta hacia paisajes mediterráneos o nórdicos, similares a los descritos por Tolkien en El señor de los anillos. Por último, su última etapa, de 1927 a 1937 (Los mitos de Cthulhu), recoge una influencia de Arthur Machen y refleja un empequeñecimiento del ser humano ante la inmensidad y hostilidad del cosmos.
En sus obras, Lovecraft, solía utilizar en abundancia el adjetivo, produciendo textos densos y de lenta lectura. Esto no era así cuando se trataba de describir a criaturas o seres sobrenaturales, pues eso lo dejaba más abierto a la imaginación del propio lector. Los protagonistas de sus obras (al igual que el propio Lovecraft) sentían una admiración por los europeos, sobre todo por los españoles, británicos y franceses, ya que consideraba que tenían pureza en su sangre.


Si queréis comprender mejor a Lovecraft y lo que sentía, debéis leer El intruso, escrito en 1925, pues se considera un relato, en cierto modo, autobiográfico en forma de alegoría, ya que expresa lo solitario y despegado que se siente el protagonista frente a la sociedad. Además, si sois lectores de cómics, en 2015 se publicó en España, por la editorial Planeta, la novela gráfica Providence, guionizada por el mismísimo Alan Moore y tomando como base el imaginario mundo de H. P. Lovecraft.

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Comentarios

  1. Que mas se puede decir de Lovecraft que no haya dicho ya. Pero siempre es bueno encontrarnos son un artículo que reafirma la genialidad del maestro. Saludos. :-D

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    Respuestas
    1. Y una pena que él no llegara a ver, en vida, el éxito y calado de sus escritos en la actualidad. Muchas gracias por tu comentario.
      Un saludo.

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